Abri— la puerta una muchacha, delgada, justo en edad de descubrir el mundo, con pelo casta–o oscuro y una sonrisa encantadora. Mi primera impresi—n, un poco t’mida pero con interŽs en su mirada. Me gustaba, quiz‡ un poco mas de lo que las apariencias nos quer’an mostrar.

 

ÔEs menuda como un soplo

y tiene el pelo marr—n

y un aire entre tierno y tristeÕ

 

Sorprend’a la forma en la cual se apropiaba de la fiesta. Se mov’a como Ôave en el cieloÕ, platicando con todos y haciendo amigos nuevos. Esa fue una temporada divertida, reveladora y agradable.

 

ÔLe gusta andar por las ramas,

ir de balc—n en balc—n,

sin que nadie le eche manoÕ

 

Salimos juntos muchas veces. De igual forma correspond’a a otros, sin compromiso, ni ataduras, ni vanidad. Acariciadas por el viento como las hojas de oto–o.

 

ÔNaci— libre como el viento,

no tiene amo ni patr—n,

y se mueve por instinto.Õ

 

Se aparto de mi por otro.  Me daba gusto, sent’a recelo, posiblemente celos, quiz‡s despecho; nunca lo sabrŽ pues duro tan poco. En la distancia la ve’a feliz en su  ilusi—n. Hablamos poco, lo menos en verdad.

 

ÔPajarillo pardo...

En la Carrera de San Bernardo,

qued— tu nido seco y vac’o,

quiz‡ algœn ni–o ya lo rob—.Õ

 

Las cosas siempre precisas y correctas, con distancia, compostura y propiedad.

Faltaba el brillo p’caro en su mirar.

 

Ôy dormir en el rinc—n

donde no llegan los gatosÕ

 

Muy reservada É un misterio É; escondite de sentimientos, anhelos e ilusiones.

Relaci—n algo etŽrea y fugaz.

 

ÔLe gusta volar bajitoÕ

 

Buscaba la buena compa–’a; bien querida y apreciada. Excelente consejera.

 

ÔY no le vende al alpiste

su calor ni su canci—n

por ah’ busca su lechugaÕ

 

Absorta en su mundo, ajena lo que digan los dem‡s.

 

ÔY le da pena el canario

pero no envidia a un halc—n.Õ

 

Con el tiempo comprend’ que la aventura estaba en mi; con destino, osad’a, a–oranza, y unas veces soledad. Una relaci—n forjada de diferencias, realidades y verdad.

 

ÔPajarillo errante que bebe el agua de los estanquesÕ

 

Robarle un beso fue imposible, y parece que as’ ser‡. Compartir mis sue–os, un misterio y quiz‡ desilusi—n.

 

Ôy de mi mano jam‡s comi—Õ.

 

Atractiva, bella y un gran coraz—nÉ Simplemente É.

                                                                                   É Como un Gorri—n.

 

 

*Letra original de Joan Manuel Serrat. ÒComo un Gorri—nÓ.