La
Tercera Raz—n.
DespuŽs
de platicar sobre las dos primeras razones, me abstuve de contarte la tercera.
Para ella creo que es necesario revisar la canci—n que me mandaste.
Aunque
a primera vista simplemente era una solicitud inocente para ver que genero
musical era de tu agrado, cada d’a que transcurre me parece que arribaste como
aquella ni–a inocente que llego con sus mejores intenciones y te entrega el
coraz—n en la mano. En un inicio lo considere algo rutinario, algo normal, sin
prestarle mucha atenci—n. Conforme pasa el tiempo, observo mi gran error,
puesto que ha cambiado mi forma de pensar.
Por
algœn motivo, se me hace que el mensaje va justo a la cabeza, sin misericordia,
ni lugar en donde esconderse. Hoy, por algœn motivo pienso que este mensaje es
del coraz—n. Son precisamente tus sentimientos presentados en estuche de lujo;
esos mismos que siempre haz guardado sigilosamente, sin externarlos a nadie.
Por ningœn motivo, ni en forma, ni contenido. Esos mismos que nunca han
aflorado y hayan permanecido ocultos tan solo unos instantes; quiz‡s un poco
mas. Siempre los haz querido liberar pero ha sido mas conveniente mantenerlos
guardados en casa.
Me
sorprendo que aunque te conozco hace ya bastante d’as, esta es la primera vez
que siento que te escucho a ti, sin mascaras, ni maquillaje. En esta ocasi—n te
presentas sencilla y autentica; aunque detr‡s de las palabras de alguien mas.
Agradezco que te expreses as’ tan profundamente, Me siento halagado; nunca
antes hab’a tenido esta sensaci—n contigo.
Y si
nos ÔtocamosÕ, aunque sea con la mirada, ser‡ algo importante, algo sublime. Si
es una palabra, siempre confiare en ti y tu en mi.
Seria
hermoso el poder liberar nuestros sentimientos; desenfrenadamente y con la
misma naturalidad que el propio ÔaireÕ. Pero despuŽs comprendemos que esto es,
imposible; siempre hay obst‡culos o trabas que lo evitan y nos limitan. Muros y
barreras propias o impuestas, que nos hacen disimularlo, retenerlo, archivarlo
y esconderlo en algœn lugar de lo profundo de nuestro ser. Ah’ permanece,
callado É sigiloso É en esperaÉ dormido É Y cuando nuevamente nos acercamos,
ese sentimiento re-explota y florece.
El
orgullo es muy grande y poderoso; nos deja sin posibilidades. Mas bien encierra
nuestro potencial; permite que las oportunidades se nos escapen. DespuŽs
pareciera que simplemente tenemos que conformarnos; pero siempre habr‡ nuevos
momentos, solamente el camino ser‡ diferente.
Por
algœn motivo el destino nos ha reunido nuevamente. Desconozco los motivos ocultos detr‡s del ÔcosmosÕ,
seguro sabe algo que ahora ignoro.
Pero en
mi mente existe un deseo que nos mantiene unidos, sin importar el tiempo, ni el
espacio. Nos sentimos acompa–ados aunque estemos separados. Si nos vemos,
compartimos el momento.
Somos
dos almas libres que nos estorbar’amos al compartir el mismo lugar. Pero de
alguna forma nos entendemos, aunque sea despuŽs cada dŽcada. El tiempo se
detiene tal como si nos hubiŽsemos visto ayer.
En el
final, si me preguntaras que siento, tendr’a que utilizar las mismas palabras del
inicio de la canci—n.
ÔYou ask me, if I love you
And I choke on my reply
I'd rather hurt you honestly
Than mislead you with a lieÕ
J.
Ignacio Ulacia
(29.11.2008)
* ÒSometimes When We TouchÓ, Dan Hill, interpretes Barry Manilow, Air Supply, Dolly parton & Kenny Rogers